Mi primer prólogo para un libro

Una compañera del trabajo, Cemona, me pidió hace unas semanas si quería escribir el prólogo para su próximo libro.

La verdad es que la petición me hizo mucha ilusión. Pese a que sufrí el síndrome de la página en blanco durante algún tiempo al final pude acabarlo, entregárselo y ya se encuentra publicado 🙂

Te dejo primero con el enlace al libro para que lo compres o te lo descargues: Cemona 2.0 y a continuación con el prólogo donde hablo, como no, acerca de redes sociales.


Las redes sociales han ido entrando en nuestra vida poco a poco. Bueno, corrijo, las redes sociales llevan muchos años entre nosotros pero fuera de Internet y es que, por definición, una red social es una estructura formada por grupos de personas conectadas entre ellas por uno o varios tipos de relaciones.

La familia, los amigos, nuestros compañeros de trabajo… todas estas personas forman parte de nuestra red social offline y probablemente tienen presencia también en nuestra vida online. Con la popularización de Internet ha llegado el boom de las redes sociales y no es una casualidad. ¿De qué me habría servido estar registrado en Facebook hace diez años cuando la mayoría de la gente de mi entorno no se conectaba frecuentemente a Internet? Fue precisamente cuando mi padre me envió una “petición de amistad” cuando tuve la certeza que esto iba a ser mucho más que una moda. Si los 90 fueron de Microsoft y del 2000 a 2010 tocó la “era Google” tengo la convicción de que esta década que estamos viviendo será la de Facebook

Pero, ¿para qué sirven las redes sociales? Creo que no hay una respuesta universal para esto ya que son unas herramientas muy polivalentes. Mientras que para uno puede servirle para promocionarse profesionalmente a otro puede servirle para estar en contacto desde la distancia con la gente que más quiere de una manera rápida, sencilla y económica. Está claro que también habrá gente que utilizará estas herramientas para hacer daño a otras personas, usándolas para ridiculizar o acosar a quienes les venga en gana con una relativa impunidad. Habrá quien las use para encontrar pareja (más o menos estable) o para que su futura pareja le encuentre a él.

Pero a parte de todos estos usos, bastante egoístas todos ellos, existe uno que me apasiona: el de compartir. Compartir conocimiento, compartir aventuras y desventuras, compartir emociones. Y es aquí donde los blogs juegan un papel muy importante. Es en los blogs, que no dejan de ser pequeñas (o enormes) redes sociales, donde el compartir puede llevarse a la máxima expresión ya que este conocimiento y estas vivencias llegarán más allá de nuestro círculo de contactos. Traspasarán las barreras de nuestra red social y llegarán potencialmente a cualquier persona conectada a la red para lo bueno y para lo malo.

Cemona es de estas personas a las que les gusta compartir y no deja de hacerlo pese a haber tenido alguna mala experiencia al respecto. Cemona configura sus redes sociales, las cuida e incluso tiene tiempo para ampliar el vínculo que nos une con ella. Gracias a sus artículos Cemona nos propone asumir el vínculo de “escritor/lector” y sumarlo a los que ya podamos tener con ella: “amiga de”, “pareja de”, “madre de”, “compañera de” o varios a la misma vez.

Las redes sociales en Internet han ido entrando en nuestra vida poco a poco y junto con ellas un montón de personas que quieren establecer algún tipo de relación contigo. ¿Te animas a compartir tu vida con ellas?


¿Que te parece?

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